A diferencia de sus predecesores, Conficker. C -así se conoce a este código que todavía no explotó- aprendió a devolver los golpes. Es capaz de:
- desactivar los antivirus,
- bloquear las actualizaciones automáticas y
- crear agujeros de seguridad para comunicarse con otros equipos contaminados.
Sobre esta nueva estirpe, Maximiliano Cittadini, ejecutivo de Trend Argentina explica "lo novedoso de esta variación que se activa el 1 de abril, es que viene con determinadas cadenas de letras y números que se dispararían a 500 sitios Web, desde los que se descargaría el nuevo código malicioso". Y advierte "el objetivo de esta peste cibernética no es destruir información, sí reclutar máquinas para robar toda clase de datos confidenciales". Aunque al día de la fecha el nivel de riesgo es mínimo, no conviene esperar hasta el miércoles para adoptar alguna prevención.
Para evitar sorpresas ingratas, las medidas principales son:
- mantener actualizado el antivirus,
- descargar los parches del sistema operativo,
- deshabilitar la ejecución automática de USB, CD y DVD.
- proteger la información con contraseñas fuertes (la clave debería contener al menos ocho caracteres, entre los que se alternen el uso de mayúsculas, números y símbolos). Esto es porque el Conficker. C viene con un diccionario para vulnerar la seguridad y probar diferentes combinaciones de palabras.
Vea el artículo completo publicado por Clarín.
- - - - - - - - - - - -
